martes, 11 de junio de 2013

Conclusiones

 PRIMERA.- El ambiente familiar y el maltrato son factores asociados con la presencia de conducta antisocial, por lo que debemos prevenir dicha problemática mejorando las relaciones familiares, la interacción entre los miembros con un ambiente familiar positivo que permita a los adolescentes un sano desarrollo. En los casos en los que desde la infancia se proporciona un ambiente familiar óptimo, y que éste se logra mantener con relaciones intrafamiliares de verdadero afecto, el adolescente convierte a los padres en sus guías y orientadores. Una familia con una disciplina razonable y no arbitraria permite al adolescente desarrollar una conducta social que lo va a conducir a su propio autocontrol y a la autodirección. En cambio, cuando las relaciones entre padres e hijos son desfavorables, la conducta moral del adolescente se deteriora fácilmente y es común que los jóvenes presenten dificultades para adaptarse.
SEGUNDA.- Las encuestas realizadas a los jóvenes nos arrojaron resultados que corroboran nuestra hipótesis, donde el conflicto familiar y la violencia desarrollada en éste ámbito, provocan problemas psicológicos de adaptación que en grados elevados se convierten en patologías.
Como resultado, encontramos que existe en la realidad una problemática frecuente pero no conocida lo suficiente, para ser abordada desde diversas perspectivas, como es la violencia.
TERCERA.- Diversas opciones normativas para hacer frente a la delincuencia juvenil y al delito partiendo de dos criterios opuestos: o bien “frenar y neutralizar” o bien “captar y rehabilitar” a los jóvenes delincuentes.


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