martes, 11 de junio de 2013

MARCO TEORICO
A. Concepto de Adolescencia
La adolescencia es esencialmente una época de cambios, o un período de transición, donde se  marca el final de la niñez y comienza la adultez, es decir, etapa la cual marca el proceso de transformación del niño en adulto. Se denomina como etapa de transición, ya que es la división entre la seguridad de la niñez y el mundo desconocido del adulto.
El término adolescente se usa generalmente para referirse a una persona que se encuentra entre los 13 y 19 años de edad, periodo típico entre la niñez y la adultez. Este periodo empieza con los cambios fisiológicos de la pubertad y termina cuando se llega al pleno status sociológico del adulto.
Para muchos jóvenes la adolescencia es un periodo de incertidumbre e inclusive de desesperación; para otros, es una etapa de amistades internas, de independencia con los padres y de sueños acerca del futuro. La evolución que los adolescentes viven en esa etapa, los hace entrar en crisis, pues se encuentran en la búsqueda de su propia identidad y en el proceso de configurar su personalidad. La crisis antes mencionada, varia de intensidad en cada adolescente y una de las formas en la que suele ser representada es mediante la conducta violenta o agresiva.

B. La Conducta Violenta y sus Teorías
Las "conductas violentas" son distintas formas de agresión. La agresividad puede expresarse de diversas maneras y no son rasgos estables y constantes de comportamiento, por lo que se deben tener en cuenta el estímulo que la provoca. Frecuentemente, la violencia es una forma de comunicación social de la persona violenta para la afirmación y defensa de la propia identidad.
Existen diferentes teorías sobre las conductas violentas que tratan de explicar dicho comportamiento y su origen desde diferentes puntos de vista. Entre estas teorías, se encuentra el Enfoque Psicoanalítico de Freud y Etología. El Enfoque psicoanalítico de Freud, considera que el hombre tiene dos instintos básicos de conservación: instinto de vida o Eros e instinto de muerte o Tanatos. También menciona el instinto sexual y el del ego para conservarse y mantenerse, y es de estos instintos, tan arraigados en el hombre, que proviene la agresividad.
En cuanto al Tanatos, se percató Freud de la existencia de ciertas tendencias como son: el masoquismo o autodestructividad y el sadismo. Es en estas tendencias del Tanatos de donde proviene la agresividad o conductas agresivas. En el estudio de la agresividad, este enfoque indica diversos mecanismos en el ser humano frente a la agresividad, como el desplazamiento, que es un mecanismo de defensa por el que se desplaza la hostilidad hacia otra víctima. También menciona otros mecanismos como la identificación, la sustitución y la compensación. Acerca de la agresión en los adolescentes, Freud indicó que estos nacen con compulsiones agresivas pero que los modos en que las manifiestan son aprendidos.
Por otra parte, se encuentra el Enfoque etológico postulado por Lorenz, el cual tiene como base la teoría de que en la agresión interviene factores hereditarios. Según este enfoque es muy difícil, sino imposible, que los seres vivos desaparezcan de su naturaleza la agresividad, ya que se consideran guiados por la misma, que les sirve como mecanismo de adaptación. Indica también que el hombre es agresivo por la necesidad de competir por recursos escasos, por supervivencia, etc. Según este punto de vista, la única defensa que posee el hombre contra los impulsos internos y el medio externo que lo inhibe, y le causa frustraciones, es la agresividad.
De igual manera, se encuentra la Teoría de la Frustración-agresividad (Dollard, Miller y col., 1938), la cual propone que cualquier agresión puede ser atribuida en última instancia a una frustración previa. El estado de frustración producido por la no consecución de una meta, provoca la aparición de un proceso de cólera que, cuando alcanza un grado determinado, puede producir la agresión directa o la verbal. Los adolescentes suelen experimentar y presentar algún tipo de violencia como reacción a la frustración de no poder alcanzar una meta previamente establecida.
Por último, hay teorías que le atribuyen las conductas violentas al elemento biológico como lo es la Teoría Bioquímica o Genética, la cual dice que el comportamiento agresivo se desencadena como consecuencia de una serie de procesos bioquímicos que tienen lugar en el interior del organismo y en los que desempeñan un papel decisivo las hormonas.

C. Causas del comportamiento violento 
1. En ocasiones, el adolescente se convierte en una persona violenta por no haber controlado desde la infancia un temperamento que tiende a la violencia. Hay niños que desde pequeños son menos obedientes, les cuesta más aceptar las normas o ajustarse a una disciplina, tratan de imponer lo que quieren a la fuerza, sin respeto hacia el otro.
2. Aquellos adolescentes que durante la infancia han vivido en un entorno familiar violento, suelen desarrollar comportamientos violentos, ya que los niños actúan por imitación y el ambiente condiciona la conducta.
3. En todas las familias debe haber unas normas de convivencia que hay que respetar. Los padres deben poner límites a los hijos y explicarles el porqué de una situación. La ausencia de estas normas o de estos límites son en muchas ocasiones la causa de la violencia en algunos adolescentes. Suele ser el caso de familias rotas o de padres despreocupados que no prestan la debida atención y vigilancia a sus hijos. 
4. Otras veces se llega a la violencia por problemas psicológicos, cuando no se ha podido conseguir un objetivo, por cobardía, frustraciones, complejos o por un sentimiento de inferioridad. Es el caso en que el adolescente quiere hacer daño conscientemente para sentirse mejor o por placer.
5. El consumo de alcohol y drogas suele estar también muy relacionado con la violencia. Los adolescentes que consumen alcohol y sustancias tóxicas tienen conductas más violentas que los adolescentes que no consumen, debido a los efectos que causa el consumo de estas sustancias como es un aumento de la impulsividad, euforia, cambios bruscos de humor, irritabilidad, etc. Son factores que en determinadas circunstancias pueden inducir a la violencia.
D. La conducta violenta y los adolescentes (características)
La adolescencia está considerada como una de las etapas de mayor estrés para los
padres. Los hijos atraviesan un momento difícil, en el que la rebeldía, el inconformismo, la crisis de identidad multiplican los conflictos. La preocupación de los padres por el futuro de sus hijos, su educación, la influencia de sus amigos, que no tomen alcohol, ni drogas ni hagan mal uso del sexo, se añade al propio conflicto generacional. Una de las características de los actos violentos entendidos como desorden patológico, es su brusquedad, la cual se producen rápidamente y duran poco tiempo. Son conductas destructivas, tanto hacia uno mismo (autolesiones, conducta suicida) como hacia los demás (lesiones, robos, homicidios).
El perfil de un joven adolescente violento es de mayor prevalencia del sexo masculino, entre 14 y 18 años, agresivo, descontrolado y de fuerte impulsividad, escasamente
reflexivo y con poco control de la ira. También, con una ausencia de empatía, nunca se ponen en el lugar de los demás, existe ausencia de reconocimiento de las propias emociones y evidentemente también de las emociones de los demás. Por otro lado, malinterpretan el lenguaje corporal, es autosuficiente pero utiliza y manipula a su familia para sus fines.
Este tipo de adolescente, experimenta un bajo nivel de resistencia a la frustración, ya que está acostumbrado a conseguir sus objetivos de manera rápida e inmediata y no sabe
afrontar un problema sino es mediante la fuerza y la violencia.

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